NUESTRA HISTORIA
Hace veinticuatro años, Velmara empezó siendo una idea de familia: vestir a mujeres reales con el cuidado con el que se hacen las cosas en casa, sin prisa y mirando cada prenda una por una.
Hoy somos las hijas quienes la sacamos adelante. Heredamos el negocio y, sobre todo, la manera de trabajar: elegir despacio, revisar lo que sale de aquí y contestar nosotras mismas a quien nos escribe.
Ese ha sido siempre el secreto, y en veinticuatro años no ha cambiado: cuidar a quien nos compra igual que cuidaríamos a alguien de la familia.
EL ESPÍRITU VELMARA
Queremos estar cerca. Que escribirnos sea fácil, que te contestemos pronto y que detrás de cada respuesta haya una persona.
Por eso cuidamos cada paso: la prenda que elegimos, cómo te la contamos y cómo llega a tus manos. Para nosotras la compra no termina cuando sale el pedido, sino cuando te pruebas la prenda y te sientes cómoda con ella.
Eso es lo que buscamos para cada mujer que entra aquí: una experiencia cuidada, cercana y sin complicaciones, en la que te sientas a gusto de principio a fin.